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Cómo me convertí en la madre que yo quería ser

written by Alice`s Mom

Hoy quiero empezar a abrirme, sacar a flote ese proceso de crecimiento personal que empezó a fraguarse en mi vida en cuanto pusieron a Alice encima mío. Era tan pero tan chiquitina, tanto como esa madre pequeñita que también estaba naciendo. Recuerdo que el postparto fue duro, durísimo emocionalmente y eso nadie me lo había avisado. Me recuerdo llorando todas las tardes, porque sentía un amor abrumador…algo se estaba moviendo y yo no era capaz de identificarlo, de verbalizarlo.

El primer año de mi Alice fue para mí pura supervivencia: tenía que sacar adelante a mi niña, quería que creciera deprisa, que se pasara el tiempo de la teta o las noches sin dormir cuanto antes. Me ha llevado mucho tiempo no recordar esos momentos sin sentirme llena de dolor, llena de culpa, de desesperación. Por suerte hoy miro esa madre que yo era, con los recursos que tenía y ya no la juzgo. Tampoco la compadezco: hice lo mejor que pude, lo mejor que supe.

Y un día, cuando Alice recién cumplía su primer año, se echó andar y salió de mis brazos. Solté a la niña y solté el tapón que yo misma me había puesto. Me derramé, hice catarsis, no aguanté más y me hundí casi por completo.

Entonces me dí cuenta que necesitaba ayuda, que llevaba un año sin escucharme a mí misma, sin reconocerme, sin cuidarme física y emocionalmente. Además el impacto que estaba teniendo en mi entorno y en mi hija no era sano. Pasaba de madre ideal a madre desbordada en milésimas. Y la culpa, la maldita culpa me devoraba.

Empezó un camino largo pero también un camino maravilloso. Comenzó mi verdadero nacimiento como madre. Tomando consciencia, aceptándome, sanando heridas que ni yo conocía. Trabajando día a día para dejar lastres, para cambiar mi mirada y sobre todo para ser la persona que yo quería ser. Podría decirte que fue la maternidad consciente, la crianza con apego, la pedagogía montessori o la disciplina positiva….pero en realidad nada de eso tuvo sentido mientras yo no logré mi equilibrio. Todo eso tuvo verdadero sentido cuando yo me sentí plena conmigo misma.

La maternidad ha removido mi vida, ha sido el click que ha soltado todos los resortes, ha sido el motor más maravilloso. Estoy orgullosa de mí misma, del trabajo que sigo haciendo cada día, de la madre que soy ahora con sus luces y sus sombras (ya no tan oscuras) Miro hacia adelante con esperanza. Con la certeza de que cometeré muchos errores, pero que ya no serán mi cruz de la culpa, sino oportunidades magníficas para crecer y superarme. Miro hacia adelante con ganas de compartir, de acompañar, de ser útil a otras madres. Cuatro años después de nacer aquí me tienes: con la mirada limpia y el corazón a rebosar. Si quieres, caminaremos juntas!

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